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¿Por qué tenemos celos de los ex del otro?

A menudo es difícil aceptar que quedó en el pasado el amor que os unió con nuestra pareja. De ahí nacen los celos retrospectivos.

"De alguna manera tratamos de conocer qué hace nuestra pareja ahora que ya no está con nosotros. Nos cuesta olvidar lo que compartimos en una relación anterior", dice Maria José de Aguiar, terapeuta.

Cada relación es diferente. Los secretos parecen multiplicarse si tuvimos varias historias y es ahí donde radica el problema.

"Carol tuvo tres maridos antes de estar conmigo y eso es tres veces peor", dice Jean Pierre, de 56 años, jardinero. "Para mí significó un sufrimiento elevado al exponencial. Hoy ya tengo un mejor control de mí mismo pero, durante mucho tiempo, cuando pensaba en una de las historias de Carol sentía celos durante varios días".

"Ella no me hablaba del otro, pero a la angustia se le sumaba un pasado que no se puede cambiar. ¿Por qué lo hacemos tan mal?".

¿Por qué tenemos miedo de no estar a la altura?

Los celos revelan baja autoestima y miedo de no estar a la altura. Nos preguntamos: "¿Somos mejor que el anterior?". "¿Complacemos a nuestra pareja?". "¿Por qué está con nosotros?". "¿Hemos sido un hijo deseado por nuestros padres?". "¿Somos individuos dignos de interés y amor?".

Luis, de 31 años, profesor, nos dice: "Nunca fui celoso hasta que Lidia tuvo un amante, un hombre casado".

"A veces, se ocultan los celos al tener la necesidad de sentirse tranquilo y actuar con normalidad", dice Maria José de Aguiar.

¿Por qué revivimos rivalidades infantiles?

Detrás de los celos retroactivos se encuentra el ideal platónico del amor: dos personas incompletas la una sin la otra y destinadas a convertirse en una. Siempre esperamos encontrar la simbiosis de nuestra infancia cuando éramos uno con nuestra madre.

Los primeros celos parecen reflejar el escenario en el que nuestra madre un día nos alentó a que viviéramos nuestra propia vida. En ese momento nos dimos cuenta que ya estábamos separados de ella y había acabado el momento de fusión.

Se trata de una ilusión que tampoco nos define por completo ya que estamos rodeados de elementos similares que pueden tomar su lugar (hermanos, hermanas, compañeros de clase...). "En estos celos se añade el complejo de Edipo o rivalidad competitiva con un adulto. Puede ser el padre el que bloquea el acceso a nuestra madre", continúa el analista.

Jean Pierre nos cuenta que durmió hasta muy tarde en el dormitorio de sus padres y nos dice: "Reconozco que en mis arranques de celos hacia Carol hay algo de mis caprichos infantiles cuando trato de poner a prueba su amor".

Los celos se despiertan en estos momentos difíciles de nuestra infancia pero, a veces, ocultan beneficios inconscientes. Introduciendo a un tercero en la relación intentamos superarnos y reconquistar el amor de nuestra pareja.

Se pueden encender nuestros abrazos al añadir drama, pasión e incluso confusión. Para Jean Pierre es, incluso, una señal del verdadero amor.

¿Por qué nos sentimos incompletos?

"Según Lacan, los seres humanos no pueden dar cabida a todo su ser en palabras", explica Valeria Blanco. "Es lo que estamos buscando llenar cuando en el amor fantaseamos de ser todo para la otra persona".

"Al principio de mi historia con John no tenía celos de Marta, su primera mujer. Los problemas llegaron tres años más tarde cuando nos dimos cuenta que no podíamos tener hijos. Incluso hoy en día, cuando me encuentro una foto de su boda anterior, me desgarro. Él me dice que nuestra boda fue mil veces más bella e importante para él".

Las mujeres se enfrentan a la amenaza ontológica de ser devueltas a su nada y vivir los celos retroactivos de manera más devastadora que sus compañeros. El hombre también conoce los celos retrospectivos.

Debido a que no tenemos nuestro lugar

Advierte el analista: "El ex, no es nuestro rival aunque la preocupación sea legítima. Una preocupación que es común en las familias donde los niños mantienen el vínculo entre padres separados. Verónica recuerda haber tenido durante años celos de la ex de su pareja. Ya no sucede así, afortunadamente".

¿Por qué queremos poseer al otro?

"¿Por qué quiero el control de la relación? ¿Qué pasó anteriormente y nunca voy a saber?". Jean Pierre admite: "Traté de controlar a Carol motivado por mis celos hacia su ex. Ni siquiera acepté que éramos profundamente diferentes".

"Amar es viajar con el otro sin que se sienta asfixiado. Nuestra relación es algo que debemos preservar sin agobios", explica Maria José de Aguiar.

¿Por qué tenemos miedo de cometer errores?

"Cuanto más pregunto a Lucas sobre sus antiguas parejas, menos me duele y más intento entenderle", admite Sofía. "Yo quería saberlo todo sobre él".

A veces se esconde detrás de los celos una estrategia inconsciente de protección por temor a la adicción o el sufrimiento que puede envenenar los bellos momentos. Tenemos la creencia de que la caída será menos dura.

Sofía recuerda: "Lucas me dijo que él era así y que le dejara si no me convenía". "Me di cuenta que tenía miedo de perderle".

"Hablar del pasado con el otro no es mirar hacia el futuro", dice María José de Aguiar. "Creemos que tendremos puntos de referencia mediante la comprensión de lo que el otro ha hecho antes. Queremos evitar caer en las mismas trampas conociendo su relación anterior".

Cada historia es única e impredecible. Se puede tener una visión más amplia pero no se puede saber todo. La seguridad es sólo momentánea y se juega con la desventaja de pensar en lo que sucedió.

Debemos crear algo nuevo en nuestra relación. Todo debe ser diferente.

¿Por qué sentimos angustia?

A veces, el amor despierta gran preocupación por los temores del comienzo y angustia por si llega el final.

Si excavamos en el pasado del otro podemos pensar: "¿Por qué yo?", "¿Por qué estoy aquí?".

"Estamos siempre en busca de lo que el escritor Pascal Quignard llama noche sexual", dice María José de Aguiar. (Noche sexual Pascal Quignard, en Imágenes, 2007)). "Es el psicoanálisis de la escena primaria de nuestra concepción que, por supuesto, no hemos visto".

Aferrarse al pasado de nuestra pareja es negarse a enfrentarse al hecho de que nos quedaremos solos si vivimos una historia de amor llena de celos.

¿Cómo hacer frente?

Hacer planes

"Tenemos que hacer planes de cara al futuro en lugar de mirar hacia atrás", nos dice María José de Aguiar, terapeuta Gestalt. "En lugar de tratar de encontrar seguridad en el pasado, lo cual es imposible, es mejor mirar juntos hacia el futuro".

Consultar

"Vale la pena hablar sobre la causa o para qué sirven los celos cuando causan dolor", dice Valeria Blanco, psicoanalista.

El cultivo de la independencia

 "Tu vida existe frente a la del otro", nos dice Maria José de Aguiar. "Se debe bandonar la idea de llegar a ser uno con él. Debemos aceptar su independencia y cultivar la nuestra".

Fuera del círculo vicioso de los celos

Cuando llegan a ser enfermizos, los celos son una pesadilla para quien los sufre y quien los aguanta. Debe echarse  mano de diferentes enfoques terapéuticos para "curar" o controlar los efectos negativos.

La persona celosa se ve a sí misma en la piel del antihéroe traicionado por su cónyuge.

Caterina recuerda: "Cada noche revisaba sus bolsillos pensando encontrar una tarjeta de visita, un nombre ilegible escrito en una página de calendario o cualquier cosa. No podía dejar de considerar cada objeto encontrado como una evidencia de la traición. Todas las mañanas estaba firmemente convencida de que Juan iba a pasar el día con otra".

Una forma de paranoia

"Los celos son una forma de paranoia", nos dice una terapeuta conductual cognitiva especialista en psiquiatría. "Sin embargo, el paranoico cree, por definición, que nunca se equivoca. Está convencido de que su esposa quiere engañarle y nada puede evitarlo".

No acude a una consulta especializada a menos que su sufrimiento se haga demasiado fuerte y difícil de sostener. Llegado el momento, el terapeuta le pone al tanto del grado patológico de celos que sufre.

El especialista le pide a la persona celosa que señale la rapidez y fuerza con que se manifiesta su dolor antes, durante y después de sus ataques de celos (se conoce como parte cognitiva). Luego, el terapeuta sugiere un juego de roles: el paciente se mete en la piel de "víctima" e invierte el proceso.

Este enfoque permite a la persona celosa tomar conciencia de que es excesivo su comportamiento y razonamiento. Los familiares también pueden participar en la terapia.

Sin embargo, ¿cómo ayudar a evitar los celos obsesivos que son incontrolables y siguen aumentando? Le decimos que le amamos y que nadie más nos atrae pero no es suficiente.

Habiendo recibido psicoterapia, Patricia, de 39 años, terminó divorciándose de su marido porque era demasiado celoso. Para evitar discusiones rompió con todos sus amigos y dejó su trabajo para permanecer en casa sola y deprimida.

A pesar de que la víctima de los celos se queda encerrada en casa sin ver a nadie, en ocasiones el otro se vuelve celoso hasta de sus pensamientos. Para deshacerse de estos malos pensamientos, los expertos lo definen como "distorsiones cognitivas", la persona celosa debe entender qué hay detrás de ellos.

En ciertas terapias, incluyendo el psicoanálisis, se trata de examinar si en el pasado hubo celos. La relación con la madre es una relación de amor que el niño no quiere compartir. Los celos en el amor no son una reminiscencia de esa relación experimentada en la infancia.

La dependencia emocional

Juan era un celoso feroz desde hacía veinte años. Un día decidió recurrir a los especialistas. Después de seguir varios cursos de terapia Gestalt de renacimiento y bioenergía, fue liberado de su patrón obsesivo y pudo comprender de dónde venían sus celos: fue criado sólo por su madre.

Nos dice: "Un día, mi padre repentinamente reapareció para robarme el amor de mi madre. Desde entonces cada hombre que se acerca demasiado a las mujeres que amó consigue que, inconscientemente, asuma el papel de ladrón del amor. Es un trauma que forma parte de mi historia. Una cicatriz que siempre va a estar presente en mí", agregó.

De acuerdo con el terapeuta, los celos son el deseo de poseer al otro y que no se escape. Detrás existe un deseo de mantener oculta una dependencia emocional. "Cuando trataba de justificar sus ataques de celos, mi marido me decía que nunca podría vivir sin mí porque la idea de estar solo le aterrorizaba", nos dice Patricia.

El trabajo del terapeuta es alejar al celoso de esta relación simbiótica inculcándole los principios de autonomía: se trata de que aprenda a sentirse bien por sí solo.

Aprender a tener confianza

Por lo tanto, el trabajo sobre la autoestima es necesario si el celoso no se siente bien sin la otra persona o siente constantemente la amenaza de perderla pensando que no está a la altura y es indigno del afecto que recibe. Por tanto, el celoso tendrá que trabajar en la afirmación de su poder. El objetivo de la terapia es hacerle entender que tendrá los medios para rehacer su vida si él o ella se van.

Aprender a tener confianza en sí mismo para confiar en el otro es un trabajo que puede durar uno, dos o incluso tres años. No  existe cura para los celos pero se aprende a controlarlos.

Nos dice Pedro: "Ella acaba de inscribirse en clases de inglés. Anteriormente le hubiera preguntado cuántos hombres se inscribieron en su clase".

"Hoy en día me he dado cuenta de que el problema no está en ella sino en mí. Y aunque no siempre es fácil, mis celos ya no estropearán nuestra relación.

Las diferencias de género

¿Es más celoso el hombre o la mujer?

Según los estudios, los celos son un sentimiento que afecta a ambos géneros. En cuanto a la frecuencia e intensidad de los celos, los hombres y las mujeres son iguales. Ambos sexos son diferentes, sin embargo, en la forma en que reaccionan. "Los hombres se enojan y las mujeres se deprimen", nos dice Ayala Malach Pines, terapeuta de parejas.

Alain Krotenberg, psiquiatra, ha destacado que "en las mujeres, los celos revelan un comportamiento histérico y depresivo, mientras que en los hombres su comportamiento es paranoico y obsesivo, lo que hace más difícil la cura". El psicoanálisis considera los celos como un reflejo inconsciente del deseo de engañar al otro.

Debido a este deseo de infidelidad, el celoso se defiende atribuyéndoselo al otro. Este mecanismo es difícil de aceptar porque el celoso no admite que son sus propios deseos los que están proyectados sobre el otro. El cónyuge podría pensar "Está celoso porque desearía serme infiel".

Los dos deben admitir que estos deseos son inconscientes y que no tienen conexión con la realidad.

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